Un joven pide ayuda “tiene miopatía y no puede acceder a vivienda propia porque es soltero”

Un joven que tiene miopatía pidió ayuda a través de facebook, necesita una casa para poder adaptarla y no le permiten inscribirse porque es soltero

1 noviembre, 2020

Por: Gisela Medina

Gonzalo González es un correntino que tiene 24 años y padece una enfermedad crónica llamada (miopatía), pidió ayuda a través de su cuenta de facebook y recibió múltiples muestras de afecto. Igualmente aguarda que el gobernador de su provincia le dé la posibilidad de acceder a una casa para poder adaptarla a sus necesidades.

La miopatía de Gonzalo es una distrofia muscular degenerativa progresiva, motriz. El escrito trascendió y la esperanza del joven es que sus palabras lleguen al Gobierno de la Provincia de Corrientes y al gobernador Gustavo Valdés.

Gonzalo no tiene prácticamente movimientos y vive con su madre en una casa alquilada tras el fallecimiento del padre en el año 2019. Hasta el momento recibió un llamado telefónico de la secretaria del gobernador Valdés.

“Efectivamente, yo publiqué una nota en mi Facebook, pidiendo al gobernador Gustavo Valdés para que gestione ante el ente correspondiente que es el Instituto de Vivienda de Corrientes (INVICO), una casa, una vivienda a la que yo pueda adaptarla a mis necesidades, debido a que acá donde vivo con mi madre no puedo hacerlo (adaptarla) porque es una casa alquilada. Yo realmente necesito de una casa propia para tener mayor comodidad porque la enfermedad que padezco es progresiva y avanza rápidamente, se me dificulta estar en espacios muy chicos” expresó el correntino.

Asimismo reconoció “Nunca pensé que iba a llegar a tantas personas, a tantos lugares; llegó prácticamente a todas las provincias, e inclusive a otros lugares del mundo, tuve comentario de gente de México y España; para finalmente llegar a quien yo pretendía que lo leyera que era el Sr. Gobernador de nuestra provincia, porque me llamó su secretaria para interiorizarse de mi situación”.

“Yo tuve una vida normal desde que nací hasta los 14, 15 años, que fue cuando mi mamá empezó a notar algo extraño en mí luego de que me cayera solo, situación que después me empezó a pasar de seguido, pero se lo ocultaba a mi mamá para no preocuparla, hasta que no lo pude esconder más porque se me caían las cosas de la mano y continuaba cayéndome permanentemente lastimándome las rodillas” contó.

En su relato agregó “Primeramente, pensamos que tenía algún problema en los huesos, y visité a médicos de Corrientes, donde me hicieron muchos estudios, pero nadie sabía a ciencia cierta qué era lo que yo tenía, hasta que fui atendido por un médico que con solo verme le dijo a mi madre que yo tenía miopatía, que es una distrofia muscular degenerativa progresiva motriz; por entonces nosotros no sabíamos lo que era esa enfermedad, pero a medida que fuimos informándonos descubrimos que hay 205 tipos de miopatías, y mi mamá inicialmente pensó que la que yo tenía era la más fea de todas ellas, la de helmer, pero luego de que me realizaran una catarata de estudios en Corrientes a lo largo de un año, me atendió el neurólogo Martin Cedrolla de Sanatorio del Norte y fue él quien me hizo el miograma para detectar el tipo de miopatía que sufría, a la vez que también me hicieron una biopsia en Buenos Aires, en el Hospital Ramos Mejías y fui derivado luego al Fleni donde estudiaron las muestras que me tomaron y llegaron a la conclusión que yo tengo una miopatía distal que básicamente consiste en que voy perdiendo tejido muscular a medida que pasan los años, la pérdida de la capacidad motriz es lenta pero avanza, y si no hago el tratamiento correspondiente avanza más rápido, necesito estar en movimiento, lamentablemente no cuento con recursos para ir todas las semanas a un kinesiólogo, trato de hacerlo en casa gracias ya que cuento con una camilla que me consiguió mi papá antes de fallecer en el Hospital, él lo arregló y adaptó para que yo pueda hacer mis ejercicios; me las ingenio”

“Necesito una vivienda propia, a la que lo podamos modificar y adaptar a mis necesidades, por ejemplo, el tema del baño, porque acá en la casa que alquilamos al inodoro le tuvimos que hacer un acople, entre otras modificaciones que no pueden ser permanente porque la casa no es nuestra. Si pudiera tener mi casa propia haría todas las modificaciones que necesito en base a mi enfermedad” cerró


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