Son defectuosos los tests rápidos que llegaron desde China

Así lo determinó un estudio del Ministerio de Ciencia y el Conicet; los tests rápidos no miden bien uno de los anticuerpos contra el Covid19.

10 mayo, 2020

Por: Natalia Matamala

Según publica Diario La Nación este domingo, los tests rápidos para monitorear la circulación del nuevo coronavirus que aconsejaron comprar a China las autoridades sanitarias nacionales son defectuosos: detectan apenas “con una banda de luz tenue” la presencia de solo uno de los dos anticuerpos contra el Covid-19 para los que fueron diseñados. Una falla que podría hacer subestimar epidemiológicamente la circulación del virus en la población, el principal objetivo de estos testeos. Si fueran confiables, permitirían regular la intensidad de la cuarentena.

En la Casa Rosada reconocen que los tests rápidos de la firma China Zhuhai Livzon Diagnostics, que ya se usaron en las estaciones de Constitución, Retiro y Once, no eran lo esperado. Informaron que una investigación realizada por la Unidad Covid-19, que depende del Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Conicet, “no recomendó su uso” para uno de los dos anticuerpos. Sobre el segundo anticuerpo, el de aparición más tardía, advierte que el test presenta problemas para su lectura.

Hasta ahora se usaron 1200 de los 170.000 tests rápidos en ese monitoreo poblacional por Covid-19, con solo ocho casos positivos, es decir, apenas un 0,66%, según información oficial. Los especialistas consultados coinciden en que es una proporción extremadamente baja para la región metropolitana con mayor circulación viral en el país.

Por esas fallas, los tests rápidos fabricados por China no se pudieron realizar al azar y la estrategia se redujo a quienes no hubieran tenido síntomas, en especial fiebre, en los últimos 21 días.

Dentro de la emergencia sanitaria por la pandemia por el Covid-19, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat ) aprobó el test rápido Livzon para la detección del coronavirus Covid-19 en 10-15 minutos con una gota de sangre. El fabricante asegura que este kit reacciona a la respuesta del sistema inmunológico, ya sea mientras el organismo se está defendiendo o si alguna vez lo hizo. Funciona a través de la búsqueda de dos anticuerpos: los IgM (inmunoglobulina M), que se pueden empezar a detectar entre el séptimo y el décimo día desde el momento del contagio, y los IgG (inmunoglobulina G), que se liberan a partir de los 14 o 15 días.

“La Unidad Covid-19 realizó un ensayo sobre los tests rápidos, con las siguientes conclusiones: débil detección de IgM. NO SE RECOMIENDA SU USO -determinó la evaluación oficial-. Para IgG, se detectó con las tiras el 80% de las muestras positivas por (la técnica) Elisa. Pero es importante resaltar que el 50% de esas detecciones dieron bandas muy tenues. Se deben esperar diez minutos para realizar la lectura, que esta se realice con buena luz y considere tenue como positivo.”

Ante esa conclusión, siempre de acuerdo con el detalle oficial, el ministerio a cargo de Ginés González García optó por no devolver el cargamento que se le había sugerido comprar en marzo pasado a la empresa Petroquímica Cuyo. En cambio, el ministro redefinió la estrategia sanitaria para analizar la circulación viral, a pesar de las limitaciones del producto de China.

“El Ministerio de Salud resolvió que los tests rápidos no iban a ser utilizados para IgM (por su baja sensibilidad a la infección reciente) y solo se mediría por IgG para medir en sangre los anticuerpos, por lo que el criterio de inclusión es no haber tenido síntomas, al menos, en los 21 días anteriores”, dijeron a LA NACION.

“Se entrenó al personal que realiza los tests para que esperen al menos 20 minutos el resultado en el stick, que se mira con una luz especial para confirmar los positivos tenues como positivos y llegar al 80% de sensibilidad. En el peor escenario, se puede saber que por lo menos el 80% de los testeados tuvieron contacto con el virus”, agregaron.

Los bajos resultados obtenidos en los testeos ya motivaron pedidos de informes al Gobierno. Uno es el de Graciela Ocaña, exministra de Salud, que solicitará información en las próximas horas sobre todas las pruebas oficiales para controlar la pandemia de Covid-19.

La donación

Petroquímica Cuyo desembolsó US$700.000 para comprar los tests rápidos de Livzon en China, tras la recomendación de la embajada argentina en ese país. El proceso de adquisición empezó a mediados de marzo y demoró varias semanas en un mercado global con alta demanda. China, Australia y Brasil fueron algunos de los países que autorizaron formalmente el uso de los tests de Livzon. La Anmat los aprobó más recientemente para detectar el Covid-19.

“La adquisición fue coordinada con las autoridades del Ministerio de Salud, quienes dispondrán de la totalidad del material donado y decidirán sobre su uso”, indicó la empresa en el comunicado del 20 de abril, cuando informó que los 170.000 kits ya estaban en el país tras llegar desde China.

Cada kit (que incluye dos pruebas) les costó 4 dólares, sin tener en cuenta los gastos de flete, ya que llegaron al país en los vuelos sanitarios de Aerolíneas Argentinas. Por cada test rápido, un laboratorio privado puede pagar más de 500 pesos. “Era lo mejor que había en el mercado en ese momento”, argumentaron.


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