El odio planificado y ejercido
Intento disfrutar del baile lento y acompasado, que la scaloneta le está aplicando a Brasil desde el primer minuto de juego, pero no puedo. Al menos no del todo. Sucede que, entre cada uno de los innumerables, precisos y estéticos toques de los jugadores argentinos, se me mete la dolorosa imagen del brazo de la retroexcavadora retorciendo y arrancando de cuajo la escultura de Don Osvaldo Bayer en la entrada de Río Gallegos.
Cuando se piensa que no se puede ser más cruel y antipatria, el gobierno nacional demuestra que siempre se puede agredir, agraviar y ofender un poco más. El odio, parece, no tiene límites. Deberíamos, aunque nos cueste y duela, ir aprendiéndolo.
Y son tan precisos en administrar y ejercer ese odio que se valen de herramientas valiosas ya que una vez más, como definió la enorme poeta Liliana Ancalao, apuntaron sobre la memoria y lo hacen con las herramientas que el Estado tiene para construir no para destrozar. Las máquinas y el personal de Vialidad Nacional no fueron pensadas ni presupuestadas para arrancar carteles y monumentos, sino para hacer y reparar rutas.
Pero está claro que para un gobierno que se jacta de destruir el Estado y sus herramientas de crecimiento, la única obra pública posible es la de la destrucción de un sitio de Memoria, Verdad y Justicia.
El odio planificado
Y son precisos, casi quirúrgicos, porque el derribo y destrucción del monumento se hace a pocas horas del 24 de marzo, en el que la mayoría del país, salvo los que reivindican los falcon verde, salió a las calles o acompañó con el sentimiento esa enorme movilización popular que, como todas aquellas en las que Patricia Bullrich no manda infiltrados ni represores, fue absolutamente pacífica.
Derribaron y destruyeron el monumento a Bayer, el hombre que le puso el cuerpo para desentrañar la historia enterrada de los fusilamiento de los 1500 obreros en Santa Cruz, un 25 de marzo: el día del trabajador de prensa, instituido en homenaje a Rodolfo Walsh, desaparecido un 25 de marzo de 1977 luego de haber entregado a los medios el texto más valiente que se haya escrito en la historia de la humanidad.
Entre toque y toque de Paredes-De Paul-Enzo Fernández y demás, me sigo atormentando con esa infausta imagen y pienso en que la destrucción del monumento, dentro de esa lógica de odio que nunca vamos a poder entender o asimilar es, además de cruel, lógica y planificada. Como esa miseria que denunció Rodolfo Walsh, antes de ser desaparecido.
Es lógica porque es parte del plan de desconocer, negar o destruir la historia del pueblo y de la Argentina. Además descargaron esa destrucción sobre alguien que ayudó a recuperarla y construirla sobre hechos ciertos y demostrados. Desde esa Patagonia Trágica, Bayer predicó sobre la obligación que tenemos como sociedad de rediscutir los nombres de las calles y emplazamiento de monumentos en homenaje a quienes, como Roca, están en los lugares más encumbrados de cada una de las ciudades de la República Argentina, incluso en las patagónicas.
Precisamente Roca a quien Milei hasta hace poco, junto con Menem, definía como el mejor presidente de la historia argentina. Ahora, en función de su lógica, poco amor y ubicación propia, ambos quedaron detrás suyo.
Esclarecer para que no se repita
Es lógica porque sucede no solo a horas del 24 de marzo, día en que por otra parte en el 2023 se inauguró el monumento, sino luego del aún no aclarado discurso del jefe de asesores del presidente Demian Reidel. Aquel en el que, en perfecto inglés, ofreció la Patagonia a los inversores extranjeros, no sin antes reconocer que el problema de la Argentina y de esta región es que "está lleno de argentinos".... El jefe de asesores, a diferencia de Bullrich, reconoce que acá abajo, además de guanacos, hay gente. Gente que molesta, pero gente al fin.
Todos aquellos/as que leemos, trabajamos e investigamos algo sobre la Patagonia trágica o Rebelde, coincidimos en que si en aquel momento democrático del país se hubiese juzgado a los responsables de lo que claramente fue y son crímenes de lesa humanidad, posiblemente no se hubiesen producido dictaduras y mucho menos la más sangrienta de todas, que asoló e intentó desaparecer al país entre 1976 y 1983.
Por todas esas razones, en medio del intento de la destrucción del Estado y su solidaridad era lógico que ayer, en el día del trabajador de prensa, el odio apunte y avance sobre un monumento que molestaba, no porque obstruyera la vista o un desagüe sino sobre la memoria, la verdad y la justicia.
Junto con la base y la obra de Gerónimo Villalba, se arrancó la frase que la acompañaba: "Hay que esclarecer nuestro pasado para que nunca se repita", dijo muchas veces Don Osvaldo, que esclareció ese pasado con una obra que no se arrancará tan fácil del corazón y del sentir de esta Patagonia trágica pero rebelde.
Lo certificaron ayer mismo las Mesas Provinciales de Huelgas Obreras 1920-1921 de la Provincia de Santa Cruz, quienes dejaron en claro que "ni actos violentos, ni topadoras podrán borrar esta lucha a la Memoria de 1.500 obreros fusilados". Así será.